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Tres
spots alertarán a los conductores sobre la falta
de atención, el sueño y la fatiga al volante
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IMÁGENES.
Los anuncios podrán verse en televisión y prensa.
JUANA
SÁNCHEZ
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julio, agosto y septiembre, coincidiendo con las grandes salidas estivales,
la Dirección General de Tráfico pondrá en marcha una
campaña de divulgación sobre los peligros de la distracción,
la fatiga y el sueño al volante. Unos factores de riesgo que los
conductores no valoran suficientemente y que se revelan como la causa de
un número, cada vez mayor, de accidentes. |
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La distracción
del conductor está presente en uno de cada tres accidentes de tráfico.
Por su parte, el sueño es una de las cinco causas principales de
los siniestros con víctimas y el cansancio o la fatiga está
detrás, directa o indirectamente, del 40 por 100 de ellos. Además,
las estadísticas registran que estos accidentes se han incrementado
considerablemente en los últimos años.
Sin embargo, a pesar de la rotundidad de estas cifras, los expertos aseguran
que los conductores no tienen conciencia del riesgo que estos factores
añaden a la conducción, de la misma forma que conocen, por
ejemplo, la importancia de no ingerir alcohol, respetar los límites
de velocidad o usar los sistemas de seguridad.
Por eso, estas tres circunstancias distracción, sueño
y fatiga serán protagonistas de una campaña de divulgación
que la Dirección General de Tráfico (DGT) pondrá
en marcha en estos meses de verano julio, agosto y septiembre,
coincidiendo con las grandes salidas estivales y dirigida a la población
en general. La campaña, con un coste económico de 700 millones
de pesetas, podrá seguirse en televisión y prensa. Constará
de tres anuncios uno sobre cada uno de los riesgos citados
con los que se pretende concienciar al conductor de que estos factores
surgen en más ocasiones de las que pudiera parecer, pero es posible
combatirlos.
Los estudios realizados apuntan varias razones que justifican el notable
incremento, en los últimos años, del número de accidentes
achacables a una distracción del conductor o a la aparición
de fatiga o sueño.
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Por un lado,
la circulación cada vez más extendida por vías rápidas
puede convertir la conducción en un acto excesivamente automático,
lo que hace bajar el nivel de alerta del conductor y le hace proclive,
en unos casos a sufrir distracciones y, en otros, a sentir somnolencia
o fatiga, que dejan muy mermada su capacidad para reaccionar correctamente
y desencadenan accidentes, a veces tan inexplicables como
graves.
Por otra parte, el uso de teléfonos móviles durante la conducción
o de los sistemas de navegación que incorporan cada vez más
automóviles aportan el grave riesgo de distraer al conductor
de su tarea, obligándole, incluso, a quitar en algún momento
las manos del volante. En ambos casos, la solución más adecuada
es dotar los equipos con sistemas de reconocimiento de voz, que no exijan
en ningún momento la manipulación por parte del conductor,
aunque eso encarece considerablemente el coste total del producto.
No estaban
pendientes
Con todo, un reciente estudio realizado en Estados Unidos sobre las distracciones
al volante concluye que el 15 por 100 de los automovilistas que ha sufrido
un accidente en carretera reconoce que no estaba suficientemente pendiente
de la conducción cuando ocurrió el suceso. En España,
una investigación de similares características, realizada
por la Dirección de Programas de Investigación de Accidentes
de la DGT, reveló que el 87 por 100 de los conductores declaró
alguna conducta que, a su juicio, pudo contribuir a que se produjera el
accidente: de cada 100 conductores accidentados, 19 dijo haber desviado
la mirada; 18 pensaba en otra cosa; 11 hablaba o discutía con el
acompañante y 15 cogía un objeto, manipulaba la radio, el
retrovisor o un parasol.
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SUEÑO:
UN TERCIO DE LOS CONDUCTORES LO HA SENTIDO
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| El
sueño altera funciones de los sentidos fundamentales en la
conducción, disminuyendo la capacidad de recepción del
individuo, que necesita estímulos más intensos. |
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Un
tercio de los conductores lo ha sentido alguna vez. Repercute especialmente
en la vista: reduce la agudeza visual y produce visión borrosa.
Buela-Casal, Montoro y Miró, en el libro Manual de
seguridad vial: el factor humano, aseguran que el sueño
altera la percepción de señales, luces, sonidos...,
con lo que afecta a la capacidad para estimar distancias y velocidad,
por ejemplo, al adelantar. Además, según estos expertos,
los conductores que han dormido poco tienden a hacer movimientos
más automáticos y ven disminuida notablemente su reactividad
así como la velocidad y exactitud de las maniobras.
En el sueño al volante, influyen edad, estrés, fármacos
y factores ambientales, y también se percibe en comportamientos
nerviosos, tensos y agresivos. Además, un millón largo
de personas sufre un trastorno llamado apnea del sueño,
aunque el 90 por 100 lo desconoce. Para evitar situaciones de riesgo
existen algunas recomendaciones:
-
Haga paradas frecuentes que rompan la monotonía y reactiven
los músculos. Puede ayudar mojarse ligeramente cabeza y
brazos.
-
Lleve la ventanilla semiabierta para ventilar el habitáculo,
evitando que el aire le dé directamente en los ojos.
-
Evite comidas copiosas, pesadas o grasas. No tome alcohol y cuidado
con el café y su posible efecto rebote si ya tiene mucho
sueño.
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No ponga música tranquila o relajante. Mejor, hable con
su acompañante.
-
Haga cambios frecuentes de velocidad y lleve una postura que no
permita la relajación.
-
En último caso, si el sueño le vence, pare su vehículo
y duerma el tiempo necesario para recuperar su capacidad de conducción.
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FATIGA:
DETRÁS DEL 40 POR 100 DE LOS ACCIDENTES
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La
fatiga o el cansancio interfieren en el procesamiento de información
y toma de decisiones del conductor, lo que le lleva, a menudo, a
realizar maniobras inadecuadas para mantenerse en unos márgenes
aceptables de seguridad.
Según los expertos, la fatiga aumenta la dificultad para
identificar objetos en el ambiente; complica considerablemente la
posibilidad de rectificar la trayectoria y control del vehículo;
disminuye la vigilancia y atención; aumenta el tiempo de
reacción para frenar y reduce la capacidad para realizar
dos tareas a la vez como, por ejemplo, mantener una velocidad constante
y la posición en la calzada.
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Por
otra parte, la fatiga produce diversas manifestaciones relacionadas
con la seguridad vial que incluyen, entre otras, torpeza, dificultad
para mantener y concentrar la atención y, por tanto, distracciones
frecuentes, decaimiento y aburrimiento, ansiedad y mayor aceptación
del riesgo. Además, entre la media hora y la hora de estar
conduciendo, la atención se relaja y puede aparecer la fatiga,
sobre todo si ya se ha empezado a conducir cansado.
Los
consejos para evitar la fatiga se solapan, en muchos casos, con
las recomendaciones
contra el sueño:
- Interrumpir
el viaje cada 150 ó 200 kilómetros o, como máximo,
cada 2 horas.
-
Pasear 15 minutos o realizar ejercicios físicos, teniendo
en cuenta que a mayor cansancio es necesario mayor tiempo de descanso.
- Tomar
alimentos que no favorezcan el sueño.
- No
tomar productos depresores del sistema nervioso central.
- Beber
agua abundante, porque la deshidratación produce fatiga
muscular y somnolencia.
- Mantener
ventilado el vehículo y evitar las temperaturas elevadas.
- Si
tiene que conducir de noche, procure no hacerlo entre las 3 y
las 7 horas.
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DISTRACCIÓN:
PROVOCA COLISIONES Y SALIDAS DE LA VÍA
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La
distracción causa, habitualmente, dos tipos de accidentes:
salida de la vía y colisión por alcance. Son siniestros
en los que, según estudios realizados, apenas intervienen otros
factores como las condiciones meteorológicas, el trazado de
la vía, la luminosidad o la hora del día en que se producen.
Casi todas las distracciones que causan un accidente están
motivadas por una acción puntual del conductor un cigarrillo,
la radio, el móvil... que le hacen perder la atención
por unos instantes y ocurren en situaciones comunes a las que no damos
importancia, pero que interfieren directamente en la capacidad de
reacción del conductor. |
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Casi
todas obligan a quitar las manos del volante y a retirar unos segundos
la vista de la carretera, segundos en los que, a 100 km/h, se recorren
entre 80 y 140 metros. Por otra parte, un estudio de la DGT y la
Universidad Complutense de Madrid revelaba que algunas tareas mentales
o los propios pensamientos distraen tanto o más que las acciones
manuales. Estas son algunas de las distracciones más
frecuentes y peligrosas:
-
Sacar un cigarrillo del paquete, buscar el mechero, encender o
apagar el pitillo. Igual con un bote de bebida.
- Sintonizar
una emisora, cambiar la cinta del cassette o escuchar un tipo
de música relajante.
- Atender
una llamada en el móvil o marcar un número en el
teclado. Incluso, la propia conversación por el teléfono.
- Hacer
mentalmente la lista de la compra, recorrer de cabeza
un itinerario o planificar el día. También repasar
el último conflicto en casa o con el jefe.
- Ingerir
alcohol, medicamentos o drogas, que alteran notablemente la capacidad
de atención.
-
Echar un vistazo a un mapa o prestar demasiada atención
a los anuncios publicitarios
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