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Revista número 207

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La Opinión de la Revista

EDITORIAL: CIUDADES DIFERENTES

Córdoba ha puesto en marcha un proyecto de “pacificación urbana”. ¿El resultado? El tráfico por el centro se ha reducido de 40.000 a 6.000 coches al día. Barcelona: la siniestralidad ha bajado un 30% donde se han establecido Zonas 30. Son solo dos ejemplos del cambio de las ciudades. Muchas ya han comenzado a apostar claramente por un cambio para hacerlas más humanas, más amables y más racionales, en línea con lo que se está haciendo en la Unión Europea. Parece claro que ha llegado el momento de que, además de gestionar la movilidad de los coches, se hable también de las personas, de los peatones, de los que apuestan por las bicicletas o por las motos; es la hora de hacer convivir a todos en términos de seguridad y eficacia, es la hora de compartir el espacio público consiguiendo ciudades más sostenibles desde el punto de vista ambiental. Hasta Europa ha puesto en marcha una estrategia para que en 2050 las ciudades no soporten coches contaminantes.

La DGT apuesta claramente por esta nueva política de movilidad urbana y por eso, para conocer todo tipo de experiencias, viene reuniendo en los últimos años a expertos en movilidad y seguridad vial de los ayuntamientos en sesiones de intercambio de iniciativas y buenas prácticas porque se están adoptando muchas y muy buenas iniciativas en nuestras ciudades. La última, celebrada recientemente en Córdoba, con más de 500 expertos. Y por eso, para facilitar esta transición a “otras ciudades” y atender la demanda de los ayuntamientos, este organismo está preparando una serie de modificaciones en el Reglamento de Circulación para dar mejor cobertura a las necesidades de la movilidad en nuestras ciudades y para una mejor atención a los peatones y a las bicicletas. Estamos hablando de ciudades más respirables, más humanizadas, con menos ruido y congestión, pero también de ciudades mucho más seguras. En 2009 murieron en las calles 584 personas y resultaron heridas 62.000. Es decir, una cuarta parte del total de fallecidos y la mitad de los accidentes con víctimas fueron en las ciudades. Si a eso unimos los problemas de contaminación y “deshumanización”, ¿no creen que ha llegado la hora de cambiar?

JESÚS SORIA, DIRECTOR

MI CARRIL: Incongruencias

JESÚS SORIA, DIRECTOR

Nos quejamos amargamente, con toda la razón, del precio de los combustibles, pero ¿dejamos el coche? ¿hacemos conducción eficiente? ¿llevamos bien los
neumáticos?

La verdad es que somos raritos. Complicados. Incongruentes a veces. Ya saben, vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro. Condición humana. Un día ‘sufrí’ a un taxista que montó ‘un pollo’ de época a un conductor por haber realizado una maniobra urbana con cierto riesgo; al instante, solo unos segundos después, él hacía exactamente lo mismo. Sin inmutarse, claro. Sin pestañear. Somos así. También somos no pocas veces incongruentes, contradictorios.

Por ejemplo, nos quejamos amargamente de los precios de los combustibles, con toda la razón, que suben muy deprisa, bajan muy despacio, pero ¿cuántos dejamos el coche en casa aunque no sea imprescindible que lo cojamos? ¿Hacemos una conducción eficiente para ahorrar y mitigar en parte las subidas? ¿Se nos ha pasado siquiera por la cabeza hacer un curso de conducción ahorrativa? ¿Llevamos correctamente inflados los neumáticos para no despilfarrar combustible en cada kilómetro? ¿Dejamos de abusar del aire acondicionado, ¡algunos van como en un frigorífico!, para consumir menos? ¿Conducimos con marchas largas para bajar el consumo? ¿Dejamos los acelerones y los frenazos? ¿Evitamos usar el coche para ir a por la barra de pan? ¿Buscamos realmente las gasolineras más baratas por mucho que la competencia en los precios sea una entelequia? ¿Comparamos seguros para buscar mejores opciones antes de renovar el actual? ¿Miramos de verdad el consumo del coche que nos queremos comprar?

Pero que nadie se me desmoralice. No solo pasa con los automovilistas, no crean. Nos comemos un cochinillo, pero pedimos sacarina para el café. La telefonía sí tiene tarifas competitivas, pero... ¿cuántos nos pasamos toda la vida con el mismo operador? No comemos pan, pero nos inflamos a bollería industrial y comida basura. Nos pasamos tres pueblos con las grasas y luego tomamos bebidas anticolesterol. Nos gastamos dinerales en dietas y, nada más terminar, nos ‘ponemos ciegos’. No hacemos caso a las pautas nutricionales del médico, pero sí a la vecina. Nos preocupa mucho la seguridad de nuestros hijos, pero les dejamos un coche potente nada más sacarse el permiso de conducir. Nos cabreamos si beben, pero nosotros cogemos el coche después de la cerveza, el vino, la copa... ¡y delante de ellos! Los ayuntamientos promocionan el transporte público, pero los precios suben...

Que nadie entienda esto como un ataque. Es, simplemente, una reflexión sobre algunos de nuestros comportamientos en el día a día. ¿Somos o no somos a veces raritos?

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