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Revista número 210

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Cinco años del permiso por puntos

LE enseñamos a aparcar... bien

CONOZCA LOS SECRETOS DE UNA MANIOBRA SENCILLA Y COTIDIANA: EL ESTACIONAMIENTO

Octubre 2011

¿Se ha liado alguna vez intentando aparcar? Sepa que no es infrecuente que un conductor abandone a mitad de la maniobra para volver a empezarla de cero. La falta de práctica, un aprendizaje incompleto o los malos hábitos pueden ser algunas de las causas. Le enseñamos los ‘secretos’ del aparcamiento perfecto.

Aparcar es una de las maniobras más frecuentes al volante. Y para ejecutarla con precisión y seguridad se requiere capacidad de observación y cierta soltura en el manejo del vehículo. Y aunque todos sabemos aparcar, en ocasiones los ‘vicios’ adquiridos con la experiencia, las prisas, los espacios reducidos o alguna que otra ‘laguna’ en la formación pueden complicar un estacionamiento hasta al conductor más avezado. Los formadores de conductores opinan que no importa tanto la técnica empleada para aparcar como saber hacerlo en lugar adecuado y con seguridad. Destacan la importancia de controlar la velocidad con el embrague y rectificar con la dirección cuando sea necesario. Y explican que cada con ductor debe encontrar ‘su’ forma de aparcar y ser capaz de manejar el vehículo según el espacio disponible, las dimensiones y el radio de giro del vehículo. No importa el número de maniobras necesarias. De hecho, los candidatos a conductores solo tienen límite de tiempo para aparcar correctamente durante el examen práctico: dos minutos. Para empezar, saber estacionar bien no significa ser capaz de meter el coche ‘a la primera’. O no solo eso, pues un conductor que estaciona se convierte en un ‘obstáculo’ para la circulación.

Por tanto, señalizando la maniobra antes de detener el vehículo, evitaremos crear peligro o entorpecer a otros conductores. También es importante saber detenerse en el lugar adecuado: si la vía es de sentido único, podremos hacerlo a derecha e izquierda; pero si tiene doble sentido, solo está permitido aparcar a la derecha, es decir, en el sentido de la marcha. A pesar de lo cual, con frecuencia vemos en las calles vehículos aparcados ‘al revés’. “Infracciones como meterse en contrasentido para aparcar se deben a un problema de respeto más que de conocimiento de la norma. Se comenten por relajación y no se consideran peligrosas pero lo son, especialmente al volver a incorporarse”, opina Roberto Ramos, especialista en seguridad vial de la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE).

Una vez estamos detenidos comienza la maniobra. La marcha adelante debe ser nuestra primera opción. Pero, en la práctica, los espacios son reducidos y suele ser necesario rebasar el hueco y aparcar marcha atrás. En tal caso, observar todo lo que pasa alrededor de nuestro vehículo es fundamental –ya sea directamente o a través de los retrovisores– pues perder de vista un espejo puede significar un roce, una colisión con otro vehículo o atropellar a un peatón detrás de nuestro vehículo.

Básicamente hay dos formas de aparcar: en paralelo a la calzada (estacionamiento en línea) o en perpendicular (en batería). En ambas, aseguraremos el éxito desde el principio deteniendo el coche en el lugar adecuado, antes de dar marcha atrás. Si es un aparcamiento en línea, podemos alinearnos con el vehículo de al lado –si lo hay–, dejando que nuestra trasera sobresalga ligeramente.

Lateralmente, no es recomendable alejarse demasiado –no más de medio metro– o terminaremos el estacionamiento demasiado alejados del bordillo. Con el volante totalmente girado hacia la derecha (si el aparcamiento es en ese lado) y comprobando en todo momento los espejos, se retrocede hasta que medio coche esté dentro y hay que cambiar el giro del volante. Existen multitud de ‘pistas’ para saber cuándo hacerlo; la lista es interminable y cada conductor tiene sus referencias e ‘intuye’ cuándo es el momento. Nosotros sugerimos dos referencias útiles. Una, cuando nuestro retrovisor exterior derecho esté a la altura de parachoques del vehículo de al lado. Otra, cuando veamos en el espejo izquierdo la matrícula del vehículo de atrás y la acera (ver infografía en páginas anteriores). La maniobra está casi terminanda. Tan solo queda continuar marcha atrás hasta ‘encajar’ el coche. Si fuera necesario, remateremos la maniobra dando marcha adelante para centrar el vehículo.

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