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EDITORIAL: SIT: Inversiones inteligentes y seguras

Las nuevas tecnologías permiten que un frigorífico avise al servicio técnico cuando hay una avería, que podamos ver qué hacen nuestros hijos en casa a través del ordenador del trabajo, incluso abrir la puerta de casa a quien queramos desde cientos de kilómetros con tan solo pulsar una clave en el móvil. Toda esta revolución tecnológica está llegando también a los coches y las carreteras, esta vez para mejorar nada menos que la seguridad vial. Ya están aquí los automóviles que serán capaces de frenar o adelantar solos. Vehículos que recorrerán kilómetros con toda seguridad mientras el conductor lee el periódico. Un ejemplo: estos días se ha concedido en Nevada (EE. UU.) la primera licencia de circulación de un vehículo que puede circular sin conductor.

No es futurología. Las grandes marcas de coches y otras muchas empresas, ya lo ven, están en ello. Y buena parte de culpa de este presente-futuro lo tienen los llamados Sistemas Inteligentes de Tráfico, SIT. Su objetivo es claro: carreteras más seguras, ahorro de energía, niveles más bajos de contaminación… Los smartphones, por ejemplo, dicen que serán los que nos aconsejarán las rutas más convenientes. Ya hay carreteras equipadas con cámaras, estaciones meteorológicas y puntos de medida de densidad-velocidad el tráfico, y ya se está probando cómo reacciona un conductor cuando recibe una “advertencia” de mal tiempo: si frena, si reduce velocidad, si enciende las luces... Los coches hasta detectarán obstáculos peligrosos, incluso nos avisarán de si es seguro el adelantamiento que vamos a realizar. Los SIT hasta podrán predecir un posible accidente y activar los sistemas de emergencias...

Todo para mejorar la seguridad en las carreteras y promover y facilitar conductas seguras al volante. Todo un reto para la investigación, para la iniciativa privada, que es la que obviamente deberá correr con el mayor peso de la inversión necesaria. Las administraciones, en la medida de sus posibilidades, estarán ahí. Sabemos que los avances en materia de seguridad vial pasan también por la I+D.

Naturalmente, la inteligencia es un atributo del ser humano y más allá de que seamos capaces de inventar tanta tecnología al servicio de la sociedad, la misma inteligencia de las personas debe servirnos para valorar cuándo necesitamos el coche para desplazarnos, lo importante que es ponerse el cinturón o ir a la velocidad adecuada. Y sobre todo, los automóviles “superinteligentes” nos facilitarán muchas cosas, pero también necesitarán del adecuado uso de nuestra inteligencia. Y mucho más en los vehículos actuales. El factor humano está claro que será siempre trascendental para una mayor seguridad vial.

JESÚS SORIA, DIRECTOR

Responsabilidad Social Individual (RSI).

JESÚS SORIA, DIRECTOR

Está de moda la responsabilidad social de las empresas, pero ¿ y la responsabilidad social de muchos personajes públicos?

Cada vez hay más presión por parte de la sociedad para que las empresas dediquen un espacio importante a la Responsabilidad Social Corporativa, RSC. Muchas, efectivamente, lo hacen ya en nuestro país, aunque seguimos a “rebufo” de países mucho más avanzados, como Suecia, Dinamarca... Un movimiento que nació en EE.UU. en los 50, pero que no llegó a Europa hasta los 90 y que alguien ha definido como “el continuo compromiso de los negocios para conducirse éticamente”. Sí, se emplean dinero y recursos para la lucha contra el cambio climático, ayuda a los más desfavorecidos, para que en las fábricas del Tercer Mundo se respeten los derechos humanos, que no haya explotación infantil... En la mayoría de los casos se hace de forma altruista, sin buscar beneficios. Pero el beneficio es claro: el premio de una sociedad, de unos usuarios que valoran positivamente a las empresas que no miran solo su cuenta de resultados. Compramos de mejor gana productos de empresas que destaquen en este campo.

Ya hay muchas iniciativas en este sentido, también en materia de tráfico, con empresas y colectivos que se enfrascan en campañas e iniciativas buscando una mayor seguridad en las carreteras, más conciencición de los conductores o peatones, en definitiva, una mayor seguridad vial. Es una magnífica noticia y un apoyo importante al arduo trabajo de las instituciones responsables del tráfico, que solas no puedan abarcar tantos frentes y menos en la situación actual, con muchos menos medios. Pero lo mismo que exigimos responsabilidad social a colectivos y empresas, pregunto: ¿no es el momento de pedir la “Responsabilidad Social Individual, RSI”? Lo digo por algunos “malos jemplos” significativos. La mayoría somos conductores “socialmente responsables” en la carretera, pero creo que hay que dar un salto, ser mucho más proactivos a la hora de exigir y denunciar conductas poco solidarias e irresponsables.

Y hay que recordar especialmente a ciertos miembros de algunos colectivos de la alta sociedad, a algunos políticos, a los famosos, los artistas, los deportistas... que existe otra responsabilidad: la de cada uno. Y también al volante. Lamentablemente, no es difícil encontrar a gente habitual de los telediarios, los que pasan sus vacaciones perseguidos por los paparazzi, los del papel couché, que olvidan algo tan básico como ponerse el cinturón al coger un vehículo y salir disparados en coches y motos, sin percatarse de su mal ejemplo, su trascendencia y del daño que hacen a quienes se esfuerzan en hacer calar buenos hábitos al volante; tampoco faltan las noticias de habituales de las portadas que son pillados en algún control de alcoholemia o por exceso de velocidad... También a todos estos, por mucha alta posición social que tengan, hay que exigirles Resposabilidad Social Individual.

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