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Revista número 215

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Cartas de nuestros lectores

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Bicis en ciudad

LO QUE DICEN LAS SEÑALES

Los que han colocado estas señales con la información complementaria sabrán lo que han querido poner. Los agentes encargados del tráfico, a saber lo que interpretan. Pero, los que usamos la carretera, ¿qué tenemos que entender? ¿Que está prohibida la entrada a vehículos destinados al transporte de mercancías con más de 5,5 toneladas de MMA y que hay una curva peligrosa hacia la derecha, excepto para los residentes y servicios municipales que no la tienen que tomar y van rectos? ¿O que no es peligrosa para ellos porque se la conocen? ¿Que hay una curva peligrosa hacia la derecha y que a su vez está prohibido que la tomen los vehículos destinados al transporte de mercancías con más de 5,5 toneladas de MMA y tienen que dar la vuelta en la explanada de la izquierda, excepto si son residentes o son vehículos de los servicios municipales? Con mi camión de 8 toneladas de MMA a 60 km/h recorro unos 16 metros por segundo. Menos mal que tenía una pequeña explanación para parar a la derecha, porque en 2-3 segundos desde que las vi hasta llegar a ellas, por estar seguidas de un cambio de rasante, no me dio tiempo a procesar tanta información. Di la vuelta, y desde entonces no me voy por ahí. Todavía no logro entender qué quieren decir.

Respuesta: Las señales a que se refiere –que recoge la fotografía– indican que está prohibida la entrada a vehículos destinados al transporte de mercancías con masa máxima autorizada superior a 5.500 kg. (señal R-107), y la advertencia de un peligro por la existencia de una curva peligrosa a la derecha (P-13 a). Debajo de ambas existe un panel que, excepcionalmente, el titular de la vía puede añadir para concretar el significado de una señal de reglamentación, limitando su alcance a ciertas categorías de usuarios (art. 137.2 del Reglamento General de Circulación). Dado que la única señal de reglamentación colocada en ese soporte es la señal R-107, el panel ha de referirse necesariamente a ella, indicando que la prohibición de acceso no alcanza ni a los residentes, ni a los servicios municipales.

ESTOY CANSADO DE SER UN BUEN CONDUCTOR

Jesus Iglesias (Madrid).

Tengo 43 años, y carné desde los 18. Soy uno de esos conductores que espera recibir el próximo julio 1 punto extra, y al que no le ha hecho falta en todo este tiempo ningún avisador de radares o similar para conservarlos. Tampoco soy un ‘santo‘ y he tenido alguna multa, pero procuro ser buen conductor. Todos los días escucho publicidades y campañas sobre los radares, en concreto. Y me llama la atención una publicidad en radio sobre un avisador de radares que alude a sus beneficios y destaca, como función principal, una conducción más segura que permitirá no ir pendiente de la ubicación de radares y que no le ‘frían‘ a multas, además de no perder sus puntos, adornado, eso sí, con función de navegador y avisador de otros puntos de interés. Otra, de varias compañías de recursos de multas, que incita a que no te preocupes por lo que hagas, que todo es recurrible, y a blindar el carné para el caso de perder todos los puntos. Por último, una campaña de “Ponle freno” para que todos los radares nuevos se instalen en puntos negros. Hasta aquí, bien, pero pierde su valor –por eso no la apoyo– cuando alude al fin recaudatorio de los radares.
En mi opinión, motivo de múltiples discusiones con otros conductores, ningún radar puede recaudar si se respetan los límites de velocidad. De igual manera, si la Administración detecta en un punto una gran concentración de sanciones, comprobará la causa (mala señalización, infracción generalizada, cambio en las condiciones de la vía que dan sensación al conductor de poder ir a mayor velocidad...) Los radares deberían ser fijos, o mejor de tramo, en puntos negros y zonas peligrosas, y todos los demás deberían ser móviles y totalmente aleatorios, para evitar la picaresca de muchos conductores de frenar unos metros antes y acelerar unos metros después del radar fijo. Estos malos conductores son los que necesitan avisadores, detectores y que les digan dónde están los radares, para circular impunemente a velocidades excesivas. Mi vehículo dispone de regulador de velocidad y de cambio automático. Cuando hago grandes desplazamientos, es el método mas cómodo, me permite llegar descansado a mi destino y no me obliga a una atención constante de la velocidad ni a la ‘vigilancia‘ de radares.
Estoy cansado de ser un buen conductor rodeado de malos conductores que hacen inútil mis precauciones. Tengo la sensación de que mi vida y la de mi familia está en sus manos, y que por mucho que yo ponga de mi parte, las actitudes de ellos decidirán si la pierdo o no. Por último, pedir que se intensifique la vigilancia y control del carril izquierdo, otra gran lacra de nuestras carreteras

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