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El mensaje es muy claro: “Tolerancia cero a las drogas en la carretera”. Exactamente igual que hay tolerancia cero al alcohol entre los conductores, la Dirección General de Tráfico ha puesto en marcha estos días una nueva línea de actuación que consiste en intensificar los controles de drogas en todo tipo de vías.
Es un ambicioso programa de detección de conductores bajo los efectos de las drogas de comercio ilegal –cualquier día del año, en cualquier vía, a cualquier hora– análogos a los controles de alcoholemia. La medida está más que justificada: España es uno de los países en los que más cocaína (4%) y cannabis (10%) se consume. Y lo que es más preocupante: los datos de controles aleatorios realizados en la carretera, demuestran que casi el 20% de los conductores circulan tras haber consumido drogas. Además, según el Instituto Nacional de Toxicología, usando técnicas analíticas y puntos de corte diferentes de los de otros estudios, al menos el 15% de los conductores fallecidos en accidente de tráfico circulaban tras haber ingerido drogas ilegales.
De ahí el empeño que desde la DGT vamos a poner desde este momento para concienciar a los automovilistas sobre los riesgos de conducir bajo los efectos de las drogas. Está demostrado que incrementan entre 2 y 7 veces la probabilidad de sufrir un accidente de tráfico respecto a quienes no consumen ninguna sustancia. Y es que las drogas dificultan la coordinación del conductor, distorsiona su atención, alargan el tiempo de reacción, producen somnolencia, pérdida de control, “invitan” a las velocidad excesiva…
Sacarlas de la carretera supondría sin duda un gran avance en materia de seguridad vial: Se calcula que si ningún conductor circulara tras haber consumido drogas ilegales se podría evitar cada año la muerte de al menos 480 personas, es decir, uno de cada seis fallecidos del año pasado.
Eso sí, debe quedar claro que no son en ningún caso medidas contra los consumidores de drogas, sino, exclusivamente, contra los conductores que conducen bajo los efectos de las drogas, como resaltó el Ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz. Con todas las garantías en la captación de las muestras, que se harán por parte de la Guardia Civil y con procedimientos similares a las pruebas de alcohol, que se harán conjuntamente, y con todas las garantías legales. Se trata, única y exclusivamente, de evitar que estén en las carreteras, al volante, conductores que no están en condiciones de conducir. Por ellos mismos y por los demás. Las drogas, como el alcohol, son peligrosas “compañeras” de viaje…
JESÚS SORIA, DIRECTOR
La línea entre lo excelso y la vulgaridad es muy fina. Alonso gana si corre una décima más deprisa... Nos jugamos la vida o no colocando el triángulo unos metros más atrás o más adelante...
La vida, a veces, es cuestión de matices. Las cosas bien o mal hechas dependen de pequeños detalles. Unos detalles que, en ocasiones, nos llevan de lo bien realizado a la normalidad o, incluso, a la chapuza. La línea entre lo excelso y la vulgaridad es, a veces, muy fina... Un cristal repuesto en un coche no tiene que plantear problemas, pero puede ser un auténtico desastre si se filtra agua; dejarse un rinconcito sin pintura en un coche repintado es una chapuza. Un tornillo no ajustado perfectamente en una rueda cambiada en un coche puede ser una tragedia. Ronaldo o Messsi valen mucho más porque son capaces de la esquisitez en determinados momentos... Nadal gana más partidos cuando cambia algunos mínimos detalles en el saque o juega un metro más adelantado... Fernando Alonso es campeón del mundo o no si es capaz de correr una décima más rápido que Vetell o Hamilton. La foto de un profesional es diferente hacerla un segundo antes o un segundo después... De la Rosa fue cazado con el bocadillo en la mano justo cuando pasaba por el ventanillo de la cárcel... No todos estamos al alcance de lo más cercano a la perfección. Pero sí podemos intentar acercanos.
Por ejemplo, asesorándonos para saber que una décima en una hipoteca puede ser muchos miles de euros en su vida útil. Tampoco es lo mismo un percebe gallego que uno marroquí. O una merluza de pincho que una de piscifactoria. En se guridad vial, lo mismo. Sin capacidades especiales, podemos buscar lo mejor. La señalización correcta de una maniobra es vital para evitar una colisión; mirar el espejo y girar la cabeza ligeramente antes de adelantar para evitar el temido “ángulo muerto” es suficiente para evitar más de un accidente; rebajar la velocidad adaptándonos a la situación de la vía, cuando llueve por ejemplo, es fundamental para evitar un presumible frenazo brusco; medir correctamente la distancia del coche que viene de frente en un adelantamiento, coger la velocidad adecuada, es un “salvavidas”; colocar bien la sillita de los niños o no hacerlo es la noche y el día en la seguridad de nuestros hijos. Nos jugamos la vida o no colocando el triángulo de peligro unos metros más atrás o unos más adelante; no es lo mismo pararse con el semáfoco en ámbar que saltárselo; no es igual tomarse un gintonic que una caña “sin” antes de conducir...
Conducir un poquito más deprisa aumenta el riesgo, consume más, contamina más...; llevar los neumáticos un poco “bajitos” es muy diferente a llevarlos en su punto: más consumo, más probabilidades de un percance... Una pizca más de sal o vinagre arruina un gran plato. Un detalle en la carretera puede ser la vida.
© Dirección General de Tráfico