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Funcionamiento y elementos del sistema de control de la estabilidad.

El control electrónico de estabilidad determina la trayectoria deseada por el conductor y la compara con la trayectoria real.

 

El sistema actúa cuando la discrepancia entre ambas trayectorias supera un cierto umbral. La forma concreta de actuación depende de que el comportamiento dinámico detectado sea subvirador o sobrevirador.

 

En lo fundamental, el funcionamiento del sistema de control de la estabilidad consiste en:

1. determinar la trayectoria deseada por el conductor, a partir de la medición del ángulo de giro del volante.

2. determinar la trayectoria real del vehículo, a partir de la medición (con sensores adecuados) de parámetros como: velocidad de desplazamiento, velocidad de giro de las ruedas, aceleración lateral del vehículo, aceleración de guiñada del vehículo (movimiento de giro del vehículo sobre sí mismo).

3. determinar la discrepancia entre el movimiento deseado y el movimiento real y, en caso necesario, actuar para corregir comportamientos direccionales no deseados. 

 

Las acciones del sistema de control de la estabilidad se concretan en lo siguiente:

•cuando el sistema detecta un movimiento excesivamente subvirador (el vehículo tiende a seguir una trayectoria demasiado abierta), actúa frenando la rueda trasera interior.

•cuando el sistema detecta un movimiento excesivamente sobrevirador (el vehículo tiende a seguir una trayectoria demasiado cerrada), actúa frenando la rueda delantera exterior.

 

Algunos sistemas actúan también, en determinadas situaciones, sobre la del vehículo, con el fin de disminuir la velocidad.

 

El sistema de control de la estabilidad está considerado, junto con el cinturón de seguridad, como el sistema de seguridad más eficaz implantado hasta ahora en los vehículos.

 

Las evidencias disponibles indican que el riesgo de accidentes mortales disminuye entre un 32% (colisiones son otros vehículos) y un 49% (accidentes sin contrario).