Sillitas infantiles: ¡Cuidado con estas cinco!

Tras analizar 27 sillas infantiles, el consorcio europeo, en el que participa el RACE, desaconseja la compra de 5 de ellas: 4, por la baja puntuación obtenida en las pruebas realizadas y 1, debido a las sustancias nocivas de sus componentes. Esta es la principal conclusión del II Informe Europeo de Sistemas de Retención Infantiles 2021 que el RACE acaba de hacer público.

03 noviembre 2021 - 17:11:00 CET

Tras analizar 27 sillitas infantiles, el RACE desaconseja la compra de cinco de ellas: 4 por los resultados de las pruebas de choque y una por la toxicidad de sus materiales

Para el II Informe Europeo de Sistemas de Retención Infantiles 2021, que realiza un consorcio europeo de clubes automovilísticos (entre ellos el RACE, Real Automóvil Club de España) y asociaciones de consumidores, se han analizado 27 modelos de sillitas infantiles. Aunque ninguna ha obtenido la máxima puntuación en las pruebas realizadas (5 estrellas), los resultados son satisfactorios, según los autores, ya que más de la mitad, 14, ha alcanzado la segunda mejor puntuación (4 estrellas) y 8 la tercera (3 estrellas). Solo se desaconseja la compra de 5 de ellas: 4, porque han pasado las pruebas con un “suficiente” (2 estrellas) y 1, porque no cumple los criterios sobre sustancias nocivas.

Los SRI que debemos evitar

Cuatro de los cinco SRI cuya compra se desaconseja son sillitas infantiles que se pueden utilizar desde el nacimiento hasta los 12 años. Se ha demostrado que este tipo de sillitas no protegen igual a recién nacido (al que normalmente le queda muy grande) que a un niño de 12 años. Además, el mayor peso de la sillita dificulta la instalación y aumenta el riesgo de cometer errores al utilizarla. Estas cuatro sillitas son: Murphy (916) de Lettas, Tres LX de Nuna, Seat4Fix de Chicco y Seat4Fix Air de Chicco.

La quinta sillita es la Oreo 360 II de Osann, que solo logró 1 estrella en los test porque no cumple con los criterios sobre sustancias nocivas.

Las peores, una a una

Lettas Baby Car Seat 360 ff

Murphy (916) de Lettas (2 estrellas)


Durante las pruebas de choque frontal, el cinturón de hombro provocó un desplazamiento del cuello del maniquí notablemente superior, además de un corte profundo en el mismo. En las de impacto lateral, la cabeza del maniquí chocó contra la puerta del vehículo.

Nuna Tres LX without harness

Tres LX de Nuna (2 estrellas)


El cinturón provocó un corte en el cuello del maniquí en las pruebas de choque frontal, mientras que en las de impacto lateral, los resultados fueron óptimos.

 

Seat4Fix de Chicco

Seat 4 Fix de Chicco/Seat4Fix Air de Chicco (2 estrellas)


En las pruebas de choque frontal, con los SRI colocados en sentido contrario a la marcha, la fijación de la hebilla se sale del armazón del asiento. Además, las sillitas se desplazan mucho hacia delante, por lo que existe un mayor riesgo de que el menor se golpee la cabeza contra el asiento delantero.

 

Osann_Oreo_360_rf

Orea 360 II de Osan (1 estrella)


La funda de este SRI no cumple con la normativa sobre sustancias tóxicas, ya que contiene un tipo de ftalato (plástico) que puede dañar la tiroides y la pituitaria.

Seguridad, uso, ergonomía y sustancias tóxicas son los parámetros que se analizan en los test.

¿Qué se analiza en los test?

Elegir un SRI adecuado para nuestros hijos e hijas no es una decisión fácil, ya que los menores son muy vulnerables en caso de accidente. Para facilitar este proceso a las familias, un consorcio europeo formado por clubes automovilistas (entre ellos el RACE) y asociaciones de consumidores viene examinando periódicamente los SRI que existen en el mercado. Para ello, realizan unas estrictas pruebas que miden cuatro parámetros en modelos homologados según las normas ECE 44/04 e i-Size (UN 129 de la CEPE):

  • Seguridad. Una buena silla debe proteger al menor incluso en los accidentes más graves, como los que se simulan en los test que se llevan a cabo para elaborar este informe.
  • Facilidad de uso. Diversos estudios han demostrado que a menudo se producen errores en la colocación de los SRI, cuyas consecuencias pueden ser trágicas. Por eso, una buena sillita debe ser fácil de utilizar e intuitiva, lo que reduce el riesgo de cometer un fallo al colocarla en el vehículo.
  • Ergonomía. El menor debe viajar cómodo y relajado. Por eso, el SRI tiene que ofrecer espacio suficiente tanto a los niños que son altos como a los que son más robustos.
  • Sustancias perjudiciales. Como los juguetes o los textiles, los SRI también deben cumplir la legislación y las normas vigentes sobre sustancias tóxicas.

¿Qué debemos saber?

No todos los SRI se adaptan igual a los diferentes modelos de coche ni las preferencias de familias y menores son las mismas. Por eso, la principal recomendación es informarse antes de realizar la compra de una sillita infantil y no ir a ciegas. Algunas consideraciones a tener en cuenta:

  • El SRI debe permitir una instalación ajustada y estable en el vehículo, incluso en los más antiguos.
  • Para lograr una sujeción óptima, asegurarse de que los cinturones van lo más rectos posible, que no se puedan doblar.
  • En el caso de los portabebés, debemos asegurarnos de que la longitud de las correas del cinturón de seguridad resulta suficiente para ajustar el SRI con seguridad.
  • En el caso de los elevadores con respaldo, puede ocurrir que el cinturón de seguridad no se retraiga cuando el niño se inclina hacia delante. Si fuese así, debemos encontrar un SRI que se adapte mejor al cinturón de seguridad.
  • Los SRI con homologación semiuniversal no se adaptan a determinados asientos de coche. Estos productos vienen con una lista de modelos de coche compatibles que debemos revisar.
  • Los SRI que llevan dos piezas (armazón de la silla y base Isofix) suelen ser más fáciles de instalar porque son más ligeros y pequeños que los que son de una sola pieza.
  • El manual del coche contiene instrucciones sobre qué SRI se adapta mejor a nuestro vehículo.

El SRI siempre protege

Una vez que hemos colocado el SRI, conviene asegurarnos de que lo hemos hecho correctamente y comprobar:

  • Que los cinturones quedan bien ajustados.
  • Que el abrigo del niño o de la niña está bien estirado, por debajo de la banda subabdominal para garantizar el máximo ajuste.
  • Que el tamaño de las bandas y de la base del respaldo son las adecuadas, ya que hay que ir adaptándolas a medida que el menor crece.

Y, muy importante, nunca debemos cambiar a un SRI mayor antes de tiempo.

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