Proteger a los trabajadores, también en la carretera

Fecha actualización: 18 febrero 2026

En España están inscritas como empleadas casi 23 millones de personas y en su mayoría se desplazan diariamente por motivos laborales. Ya sea como peatón, como ocupante o como conductor, toda la población trabajadora está expuesta en alguna medida a los riesgos viales asociados al trabajo. La implicación por parte de las organizaciones se perfila como fundamental para reducirlos.

Los siniestros viales durante la jornada laboral causan aproximadamente 400.000 muertes cada año en el mundo.

Al menos uno de cada tres fallecidos en siniestro vial en el mundo lo es a causa de un accidente de tráfico relacionado con el trabajo (ALT). En España, según los datos del ‘Informe de accidentes laborales de tráfico 2024, del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), el 11,8 % de los accidentes laborales son de tráfico y el 28,8 % de las víctimas mortales por siniestros en el trabajo son por desplazamientos relacionados con él.

Destaca, además, que el 72 % de los siniestros laborales viales ocurren en el trayecto al lugar de trabajo o desde este al domicilio. Son los llamados accidentes in itinere. Frente a ellos, los siniestros de tráfico que tienen lugar durante el horario laboral, los accidentes en jornada, suponen el 28 % del total de siniestros de tráfico relacionados con el trabajo.

 

Y las cifras de este año 2025 no son muy diferentes: según el avance de datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social, de enero a septiembre de 2025 se han producido en España 458.570 accidentes laborales con baja, de ellos 53.695 son de tráfico (11,7 %). Y respecto al número de fallecidos en este periodo: se han producido 547 accidentes laborales mortales, 158 relacionados con el tráfico (28,9 %), 57 en jornada y 101 in itinere.

Con este escenario, implantar una cultura de la seguridad vial en las organizaciones se presenta como una necesidad imperiosa.

Mover el foco

Los expertos internacionales reunidos en febrero en la IV Conferencia Ministerial Mundial de Seguridad Vial de Marrakech abogaron por centrar el foco en trabajar desde las organizaciones para reducir la siniestralidad vial, y complementar así las políticas de las últimas décadas que insistían sobre todo en la regulación y el cumplimiento de las normas, dirigidas en su mayoría a la población general.

Sus recomendaciones, recogidas en el informe ‘Más allá de 2025: Nuevas medidas para salvar vidas’, incluyen: integrar la seguridad vial en las normas y buenas prácticas en toda la cadena de valor; adoptar la cultura de la seguridad como base, y que Administraciones y ciudades sean locomotoras del cambio al aplicar criterios de seguridad vial a sus acciones y contrataciones. También se introduce la idea de que la seguridad vial laboral sea una condición para tomar decisiones financieras o que el sector de la automoción apoye los niveles más altos de seguridad organizativa y de los vehículos.

Para proteger a las personas trabajadoras en sus desplazamientos laborales, las entidades pueden seguir el sistema seguro de la movilidad y actuar sobre cuatro puntos: factor humano, factor vehículo, factor vía y entorno y condiciones laborales.

En el caso de los riesgos relacionados con las personas (el consumo de alcohol o drogas, la fatiga, las distracciones -con especial atención al uso del móvil al volante- o la velocidad inadecuada) pueden ser contrarrestados con formación, concienciación y políticas estrictas del uso del móvil, entre otras. Las herramientas tecnológicas como los sistemas avanzados de asistencia a la conducción, y un mantenimiento periódico y eficiente, les ofrecerán vehículos más seguros. Para trabajar en el factor vía son efectivas medidas como la planificación de rutas seguras. Y la reducción de los desplazamientos, la flexibilización horaria o el fomento del teletrabajo, podrían reducir el riesgo desde la perspectiva de la organización del trabajo.

Un buen plan de movilidad reduce costes humanos, económicos y sociales.

Planes de movilidad

En España la protección de los trabajadores frente a los riesgos del tráfico se recoge entre los objetivos de la Estrategia de Seguridad Vial 2030 y de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo (EESST) 2023-2027.

La firma por parte de los agentes sociales y económicos de esta última ha impulsado que las empresas estén ya actuando “para potenciar una mejor seguridad vial, como por ejemplo con planes de movilidad y seguridad vial, la integración de la seguridad vial dentro de la prevención de riesgos laborales o el apoyo a iniciativas de movilidad y seguridad en territorios”, afirma la patronal española CEOE, que también avanza que desde el Grupo de Trabajo de Seguridad Vial, creado en el seno de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, se estudia elaborar “un documento que sirva de guía a las personas encargadas de la prevención para poder evaluar con mayor precisión los riesgos asociados con la seguridad vial”.

También la nueva Ley de Movilidad Sostenible, publicada en el BOE en este mes de diciembre, ha supuesto un nuevo empuje al exigir a los grandes centros de actividad (a partir de 200 empleados o 100 por turno) disponer de un plan de movilidad que incluya métodos de transporte alternativos.

Lo ideal, sin embargo, sería que todos los agentes económicos interiorizaran la necesidad de disponer de este instrumento: “La elaboración de un plan lo podemos hacer cualquiera, sea obligatorio o no y al margen del tamaño de las entidades. De hecho, todas las Jefaturas Provinciales de Tráfico tienen su propio plan y lo hacen sin recurrir a recursos externos. Cualquiera puede trabajar en seguridad vial, incluso una empresa unipersonal. A veces es más una cuestión de voluntad y de conciencia”, argumenta Pilar del Real, jefa de Área de Intervención Estratégica del Observatorio Nacional de Seguridad Vial. En la misma línea, Blanca Ruiz de Zárate, jefa de la Unidad Técnica de Seguridad Vial Laboral del Centro Nacional de Nuevas Tecnologías (CNNT) del INSST, entiende que es fundamental avanzar en la prevención: “Lo que es importante es gestionar adecuadamente el riesgo laboral vial presente en las organizaciones. En el caso de los desplazamientos durante la jornada existe la obligación empresarial de evaluar el riesgo y de adoptar medidas preventivas, y además se aconseja desarrollar acciones de formación y sensibilización, y elaborar recomendaciones específicas dirigidas a los desplazamientos in itinere (ida y vuelta al trabajo) para todas las personas trabajadoras”.

Responsabilidad y sostenibilidad

Con esta premisa, el INSST y la DGT colaboraron con la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en el ‘Plan tipo de movilidad segura y sostenible’, un documento que recoge acciones para mejorar la seguridad vial desde todos los puntos que afectan a los centros laborales. Y, si el plan de movilidad en la empresa aporta beneficios extra [ver recuadro en página 19], existen otras opciones como incorporar la seguridad vial laboral a sus planes de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) e informes de sostenibilidad.

Para Agustín López García, secretario de Comunicación del Sector Estatal de Carretera y Logística de FSC-CCOO, no es sólo una oportunidad, sino una obligación: “La siniestralidad vial laboral no es un ‘accidente’ inevitable, es un riesgo laboral que debe ser gestionado y prevenido. La norma de seguridad vial debe ser modelo de funcionamiento en las empresas. Una empresa que se dice socialmente responsable no puede tener siniestros laborales viables evitables”.

El amplio listado de buenas prácticas que aparecen en la guía orientativa sobre ‘La incorporación de la seguridad vial en la responsabilidad social corporativa (RSC)’, elaborada por la DGT, demuestra que las grandes empresas y gestores de flotas son mucho más receptivas y realizan acciones como formaciones específicas, utilización de simuladores y tecnología de realidad virtual en las actividades didácticas, apoyo a las víctimas de siniestros viales, financiación para adquirir vehículos seguros y sostenibles, mejora de la infraestructura de acceso a los centros de trabajo, fomento de la investigación o atención a la seguridad vial de las empresas con la que se subcontrata.Las centrales sindicales CCOO y UGT también predican con el ejemplo: tienen el riesgo vial explícitamente incluido en el Plan de Prevención, ofrecen formación específica, fomentan alternativas de transporte -en especial transporte público- entre su plantilla e insisten en horarios flexibles, respeto al descanso y potenciación del trabajo a distancia. Pero, la realidad de las pymes, mayoría en España, es muy diferente.

La seguridad vial laboral es una responsabilidad compartida entre empresa y empleado.

Las pequeñas

"Las empresas pequeñas carecen de presupuestos planificados y de personal cualificado. No hay una cultura suficiente que deje en primer lugar a la seguridad frente a la producción y el beneficio. La subcontratación es donde las grandes empresas deben y tienen que ser maquinaria del cambio, en lugar de ser el método para externalizar el riesgo y la precariedad. Si el cliente exige seguridad, el subcontratista se verá obligado a implementarla”, asegura López.

Desde CCOO defienden además, que se considere el estrés como un factor fundamental de riesgo en profesiones relacionadas con el reparto y distribución de mercancías; y apuestan por medidas como adaptar rutas y tiempos de entrega a la realidad de la carretera, eliminar la presión y proporcionar vehículos seguros con el mantenimiento riguroso y una formación continua y específica, además de contar con los empleados a la hora de establecer las medidas de prevención.

Imagen de autovía con vehículos

La misma opinión es compartida por UGT Madrid. Son conscientes de que las grandes empresas ya están en ello, pero sus acciones son insuficientes por sí solas: “Su verdadero impacto global dependerá de que estas se extiendan y se adapten a las pequeñas y medianas empresas. La seguridad vial laboral es una responsabilidad compartida entre el empleador y la persona empleada. Las empresas, incluidas pymes y micro pymes, tienen la obligación de realizar e implementar los planes en materia de seguridad vial laboral para reducir los accidentes laborales de tráfico”, insisten.

A pesar de todo, reconocen que ya hay ayuntamientos y empresas de transporte urbano que han empezado a incluir cláusulas de seguridad vial en sus pliegos de contratación. De hecho, con la idea de que cunda el ejemplo, la DGT ha publicado este año una guía orientativa para ayudar a las organizaciones en sus licitaciones.

Certificados y sellos

Otros instrumentos para facilitar a la empresa la elaboración de su estrategia de prevención son los sistemas de gestión de la seguridad. Un ejemplo es el basado en la ISO 39001, diseñada específicamente para afrontar los riesgos relacionados con la seguridad vial en la empresa. “Reducir los accidentes de tráfico es un compromiso de todos, pero en el caso de las empresas, su actuación tiene un impacto mayor entre la sociedad, y disponer de un modelo de certificación como la ISO 39001 demuestra que están comprometidas con la seguridad vial en un sentido global, que se extiende desde los empleados, a los pasajeros y a terceros usuarios”, afirma Sergio González, coordinador de Marketing Estratégico de AENOR, una de las empresas que otorgan este certificado.

Con una filosofía similar, la DGT promueve el ‘Sello de Movilidad Segura en la Empresa’, para que las CCAA puedan “premiar” a las organizaciones que garanticen de forma efectiva la seguridad vial de su plantilla, “porque los sellos o las certificaciones no deben entenderse como un fin en sí mismo, sino como un premio por haber hecho las cosas bien a la hora de abordar los riesgos viales de las personas trabajadoras”, asegura Pilar del Real.

Por el momento, Asturias (pionera en 2016), Cantabria, Murcia, La Rioja y Castilla y León disponen de sellos creados a partir de esta iniciativa, y la idea es que pueda extenderse a otras comunidades. Porque, como señala Sergio González: “Cualquier movimiento desde el ámbito corporativo hacia una movilidad más segura y eficiente nos acercará a un modelo de país que vela por la seguridad vial de todos”.

En 2024 se registraron 142 siniestros relacionados con trabajos de obras de mantenimiento y conservación en las carreteras, con el exceso de velocidad como el factor más influyente en este tipo de siniestralidad en las vías españolas. Para reducir su incidencia, la DGT suma a sus campañas de vigilancia intensiva del tráfico el uso de las nuevas tecnologías con herramientas como el “cono conectado”, que ofrece información en tiempo real sobre los tramos de obras para que pueda ser transmitida a través de los paneles de información variable y los navegadores. Pero la principal herramienta es, sin duda, la responsabilidad de los conductores a la hora de circular en zonas donde hay operarios trabajando sobre el asfalto.

Imagen de un autobús en una autovía

La asunción por parte del sector del transporte de pasajeros por carretera de la cultura de la seguridad vial se hace evidente en las cifras registradas: una única víctima mortal en 2024, a pesar de que 3.365 millones de viajeros utilizaron el autobús en sus desplazamientos el año pasado, según el INE.

De ello pueden dar fe en Autocares M. Del Moral, que no han sufrido ningún siniestro que exigiera baja laboral desde que la nueva generación está al frente de la empresa. “Todos nuestros conductores, por supuesto, deben tener el Certificado de Aptitud Profesional (CAP) y eso les obliga a estar actualizados, porque deben renovarlo cada cierto tiempo. Además, la empresa externa con la que contratamos los servicios de prevención y riesgos laborales nos informa de los cursos que están disponibles en cada momento y también las asociaciones Direbús o Aetrans. Cada vez hay más formación, también en el tema de la conducción eficiente. Además, ahora hay un montón de asistencias y de sistemas como alcolock para asegurarse de que se conduce en condiciones”, asegura el gerente, Antonio Del Moral.

En 2024 se registraron 13 ocupantes fallecidos en camiones de hasta 3.500 kg de Masa Máxima Autorizada (2 muertes más que en 2023) y 39 entre los camiones de mayor peso (16 ocupantes fallecidos menos que el año anterior).

“Moverse seguro, trabajar mejor: el cambio que empieza en las empresas”

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Opinión de José Ignacio Lijarcio, presidente de FESVIAL

La seguridad vial laboral se ha consolidado como uno de los grandes retos preventivos. No sólo porque el siniestro de tráfico continúa siendo, año tras año, una de las primeras causas de muerte laboral en España, sino porque refleja la necesidad urgente de integrar la seguridad vial dentro de la cultura preventiva de las empresas, independientemente de su tamaño o sector productivo.

A menudo se subestima el riesgo asociado al desplazamiento diario (in itinere), a las rutas comerciales o a los viajes de trabajo (en misión). Y cuando el riesgo no se percibe, la prevención llega tarde. De ahí la importancia de planes de movilidad bien diseñados, formación específica en factores humanos, gestión de rutas más seguras y políticas empresariales que favorezcan horarios razonables, descanso adecuado o alternativas de movilidad sostenible.

La tecnología —ADAS, ITS, herramientas de gestión de rutas o seguimiento de flotas— es una aliada fundamental, pero no sustituye a una cultura preventiva sólida basada en la formación, la anticipación y la responsabilidad compartida de todos los agentes implicados: servicios de prevención, mandos intermedios, agentes sociales, institutos regionales, asociaciones empresariales y, por supuesto, cada trabajador.

La seguridad vial laboral no es un trámite, ni un anexo técnico: es una inversión en personas, en productividad y en futuro. Las empresas que entienden esto avanzan más, cuidan más y construyen un país más seguro y competitivo.

Imagen de Ignacio Lijarcio

"Desde la empresa es la única forma de llegar a los trabajadores"

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Opinión de Raquel Casado, jefa provincial de Tráfico de Asturias

El Sello Asturiano de Movilidad Segura en la Empresa se nos ocurrió junto con el Instituto Asturiano de Prevención como un reconocimiento a las empresas para animarlas a trabajar en seguridad vial laboral. Empezamos hablando con las empresas que llamamos tractoras y con las que ya habíamos elaborado una guía, y la idea gustó mucho.

El Principado de Asturias saca una convocatoria anual para conceder el sello a aquellas entidades, organizaciones, administraciones y empresas privadas que cumplan con los requisitos y presenten su plan de movilidad. Se otorga por cuatro años, y se revisa cada dos.

Además, con el marco del sello organizamos jornadas, colaboramos con las empresas y les presentamos la ‘Guía de consejo sanitario en seguridad vial’ elaborada por la DGT, para que sus servicios de prevención trabajen con ella.

La premisa principal es que desde la empresa es la única manera de llevar la concienciación vial a las personas trabajadoras. Y está teniendo buena aceptación, con aproximadamente ya 100 empresas en el Principado que han conseguido el sello, Y aunque empezamos con empresas más grandes, que consideramos tractoras, ahora hablamos de organizaciones grandes, medianas y pequeñas, como una taxista individual en Gijón, que no para de repetir que desde que tiene el sello y su plan de movilidad no ha tenido más que beneficios, porque al final, cuando una empresa grande quiere hacer algo, busca empresas que tengan un plan de movilidad y que les garanticen cierta seguridad.

Foto de Raquel Casado

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