Mucho se habla del boom del ‘caravaning’, pero la realidad es que el aumento de este tipo de vehículos se viene registrando de forma constante desde hace varios años, antes incluso de la pandemia. Como explica José Manuel Jurado, presidente de la Asociación Española de la Industria y Comercio del Caravaning (ASEICAR), “la pandemia nos dio más visibilidad, porque era una manera más segura de salir al aire libre”, aunque achaca el incremento de estos vehículos al cambio de mentalidad a la hora de viajar, sobre todo entre la gente joven. “Ahora no se busca tanto el estar varios días en el mismo lugar, sino que muchos se plantean el viaje como un recorrido con varias paradas en el que ir conociendo diferentes lugares y personas”, asegura. Con una autocaravana o una furgoneta camperizada, este tipo de experiencias son ideales.
A grandes rasgos, la diferencia entre ambos vehículos es que las autocaravanas suelen ser más grandes que las furgonetas y en su interior cuentan con asientos, mesa, camas, cocina e incluso baño. Las cámper son más personalizadas y lo normal es que incluyan una cama, armarios y un espacio para comer, aunque muchas pueden ir más equipadas.
Llevar la casa literalmente a cuestas para pasar las vacaciones se configura cada vez más como una excelente opción para viajar y conocer nuevos destinos sin limitaciones. Por eso, el número de autocaravanas y furgonetas camperizadas ha ido creciendo de forma exponencial durante los últimos diez años y se ha pasado de los 48.000 vehículos registrados en nuestro país en 2015 a los casi 137.000 que existen en la actualidad (ver gráfico adjunto).




