Casi 240.000 horas de vuelo
El balance de la misión en la que hemos acompañado a Suárez y Gamo es satisfactorio: se han transmitido imágenes al centro de gestión de tráfico, controlado varias vías de circulación y detectado siete conductas de riesgo que podrían ser sancionadas por el Centro Estrada. Pero lo más importante “es que, al advertir nuestra presencia, esos conductores han levantado el pie del acelerador”, insiste Alejandro Suárez.
En la actualidad, la UMA da cobertura a toda la red viaria en la que tiene competencia la DGT con siete patrullas que tienen base en Santiago (A Coruña), Valladolid, Sevilla, Málaga, Madrid, Valencia y Zaragoza, y también se da apoyo para la vigilancia de las carreteras de las Islas Baleares y Canarias en momentos puntuales: “Es la facilidad que tenemos. Al final un helicóptero en 15 minutos está en cualquier lado, y con las siete patrullas se puede tener cubierto todo el territorio”, señala su responsable.
Las patrullas vuelan todos los días mañana y tarde, y la idea es llegar a realizar hasta 5.544 horas de vuelo anuales entre todas las bases. “Antes se volaba incluso de noche, cuando no había tantas cámaras en la carretera, y, por ejemplo, había que controlar el tráfico a primera hora de la mañana”, cuenta Juan Carlos Prados, el OVA más veterano de la UMA en Madrid.
En la actualidad, 100.000 vuelos después, la UMA es un servicio consolidado, integrado en el control diario y en todas las operaciones especiales en las que se exige conocer en directo la movilidad por carretera, y está incluido en los planes de emergencia como los de prevención de incendios forestales. También en emergencias climáticas graves (terremoto de Lorca, la pandemia, nevadas como Filomena o la DANA de Valencia de 2024, etc.): “La idea es poder transmitir al centro de gestión imágenes del estado de los vehículos y de las vías para que se tomen las medidas oportunas, se desvíe el tráfico, se abran vías paralelas o se envíen servicios de conservación de carreteras a las zonas dañadas”, explica Alejandro Suárez. Además, las distintas patrullas son elemento esencial también en operativos especiales por eventos deportivos, festivales, concentraciones moteras, etc.
Porque los helicópteros en la vigilancia del tráfico permiten observar más lejos -vehículos que se encuentren hasta a 1 km de distancia-, y detectar comportamientos de riesgo que no se pueden ver desde tierra y, fundamentalmente, aumentar la seguridad de todos los usuarios de la vía, en especial de los vulnerables. “Ellos (los conductores) piensan que vamos a ponerles multas, pero lo que buscamos son menos accidentes”, sentencia el jefe de la Unidad.