ACTUACIÓN PRIORITARIA
La Estrategia Española de Seguridad Vial 2030 identifica el control de la velocidad como actuación prioritaria dentro de la estrategia de “tolerancia cero” con los comportamientos de mayor riesgo al volante. En 2024, la velocidad inadecuada incidió de manera determinante en 307 siniestros mortales en el ámbito de la DGT, que representan el 22% del total, y se mantiene como el tercer factor concurrente más habitual en los siniestros de tráfico.
Por tanto, se encuentra en el núcleo del problema de la seguridad vial. No solo incrementa la probabilidad de sufrir un siniestro al acortar el tiempo de reacción y aumentar la distancia de frenado, sino que también afecta a la gravedad de las lesiones.
El Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC) estima que reducir tan solo 1 km/h la velocidad media permitiría evitar más de 2.200 fallecimientos al año en las carreteras de la Unión Europea. Por el contrario, un aumento en 10 km/h incrementa un 220% el riesgo de siniestro mortal.
Además, los usuarios vulnerables sufren las consecuencias más severas. Mientras que a 30 km/h el riesgo de fallecimiento de un peatón atropellado es del 5%, a partir de 80 km/h resulta prácticamente imposible que sobreviva.
Pese a estas evidencias, los datos muestran que la velocidad inadecuada continúa siendo una práctica habitual: cerca del 60% de los conductores españoles reconoce haber circulado deliberadamente por encima de los límites permitidos en carreteras convencionales, casi la mitad admite hacerlo en vías urbanas y más del 60% en autopistas y autovías.