2025 se cierra con 10 fallecidos menos por siniestros de tráfico

Fecha actualización: 15 octubre 2026

En total fallecieron 1.775 personas en 103.591 siniestros viales.

En el contexto europeo, España cerró 2025 con una tasa de mortalidad vial de 36 fallecidos por millón de habitantes, una cifra inferior a la del año anterior y que continúa situándola por debajo de la media de la Unión Europea (43).

En lo que respecta a las zonas urbanas, 496 personas fallecieron y otras 5.034 requirieron ingreso hospitalario en los 67.616 siniestros con víctimas ocurridos.

El 81% del total de fallecidos en vías urbanas son usuarios vulnerables (peatones, motoristas, ciclistas y VMP), 15 más que en 2024.

El 30% de las personas fallecidas en vías urbanas no utilizaban los accesorios de seguridad obligatorios, un porcentaje que continúa aumentando con respecto al registrado el año anterior.

Durante el pasado año, 1.775 personas fallecieron en siniestros de tráfico ocurridos tanto en vías urbanas como interurbanas, lo que supone un descenso del 1% con respecto al año anterior con 10 fallecidos menos que en 2024. Además, otras 9.888 sufrieron heridas que requirieron ingreso hospitalario, lo que supone un incremento del 3% con respecto a 2024 con 327 hospitalizados más.

Este ligero descenso en el número de fallecidos se ha producido en un contexto de mayor movilidad, en el que se han registrado 478,6 millones de desplazamientos de largo recorrido por vía interurbana, un 3,4% más que el año anterior.

En el contexto europeo, España cerró 2025 con una tasa de mortalidad vial de 36 fallecidos por millón de habitantes, una cifra inferior a la del año anterior y que continúa situándola por debajo de la media de la Unión Europea (43) y en mejor posición que países como Austria (43), Italia (49), Francia (49) o Portugal (55). Aun así, todavía se encuentra por detrás de referentes europeos en seguridad vial como Suecia (20), Dinamarca (23), Alemania (34) y Países Bajos (35). Este resultado adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta el contexto específico de nuestro país, con un parque de 5,96 millones de motocicletas y ciclomotores —modos especialmente vulnerables— y la afluencia de más de 90 millones de turistas al año, lo que incrementa notablemente la exposición al riesgo vial en nuestras carreteras y ciudades.

RADIOGRAFÍA DE LA SINIESTRALIDAD URBANA

En lo que se refiere a las vías urbanas, el pasado año se registraron 67.616 siniestros en zonas urbanas, con un saldo de 496 personas fallecidas y 5.034 que requirieron ingreso hospitalario, unos datos que reflejan un ligero aumento tanto de las víctimas mortales del 0,4% (2 fallecidos más), como de los heridos graves del 0,2% (+9) respecto a 2024.

La siniestralidad de 2025 en el ámbito urbano sigue reflejando una realidad que se mantiene en el tiempo y es que la mayoría de los siniestros viales en nuestro país ocurren dentro del entorno urbano, aunque su letalidad sea comparativamente menor. Según los datos, el 65% de todos los siniestros viales en España se siguen produciendo en ciudad. Sin embargo, y pese a esta elevada concentración de incidentes, las vías urbanas solo acumulan el 28% del total de fallecidos mientras que, por el contrario, representan algo más de la mitad de los heridos graves (51%).

Esta aparente contradicción puede deberse a la menor velocidad media de circulación, pero también pone de manifiesto que, aunque se pierdan menos vidas, la siniestralidad vial en ciudad sigue dejando secuelas graves y duraderas.

USUARIOS VULNERABLES EN LAS CIUDADES

En 2025, la distribución de las víctimas mortales en las zonas urbanas vuelve a destacar la importancia de los usuarios vulnerables, que representaron un 81% del total de fallecidos en este tipo de vías, con 15 fallecidos más que en 2024.

Dentro de este grupo, los peatones siguen siendo un año más los más afectados, con 222 muertes que suponen el 45% del total, seguidos por 132 motoristas (26%), 29 ciclistas (6%) y 21 usuarios de vehículos de movilidad personal (4%). Por el contrario, solo el 15% de las personas fallecidas (73 en total) viajaban en turismos, lo que evidencia la desprotección de quienes se desplazan sin carrocería en entornos urbanos cada vez más complejos y compartidos.

Atendiendo al tipo de siniestro, el atropello a peatones se sigue manteniendo como el tipo de siniestro más letal en las ciudades, con un 43% del total de víctimas mortales.

En segundo lugar, destacan las salidas de vía, que causaron el 22% de las muertes en ciudad (111), un 4% más que en 2024. Estos siniestros afectan sobre todo a motoristas, que pierden el control del vehículo o colisionan contra un obstáculo en la vía.

También preocupan las colisiones laterales y frontolaterales, comunes en cruces e intersecciones, que fueron responsables del 11% de los fallecimientos urbanos, aunque en este caso se ha registrado una mejora significativa con 8 muertes menos que el año anterior.

Estos datos reflejan la necesidad de actuar sobre el diseño de los cruces, la gestión de velocidades y la protección de los modos de transporte más expuestos.

USO DE LOS DISPOSITIVOS DE SEGURIDAD

El uso de elementos de protección continúa siendo una asignatura pendiente en el ámbito urbano donde parece que el cumplimiento de las normas se relaja en comparación con su uso en las vías interurbanas y a pesar de la incidencia que tiene en la gravedad de los siniestros viales.

En 2025, el 30% de las personas fallecidas en vías urbanas no utilizaban los accesorios de seguridad obligatorios, como casco o cinturón, un porcentaje que un año más aumenta con respecto al registrado el año anterior. Esta cifra evidencia que, pese a las campañas de concienciación, todavía persiste un reducido grupo de usuarios de la vía que hace caso omiso a las normas de circulación.

Por tipo de vehículo, los datos muestran diferencias significativas: entre los ciclistas fallecidos, 12 no llevaban casco; en los usuarios de vehículos de movilidad personal (VMP), 13 de las 21 víctimas mortales carecían de protección. La situación es especialmente grave entre ocupantes de turismos, donde 26 de las 73 personas fallecidas (un 45%) no llevaban puesto el cinturón de seguridad. En el caso de los motoristas, 7 de los 132 fallecidos no hacían uso del casco en el momento del siniestro. Estos datos refuerzan la necesidad de intensificar tanto la vigilancia como la educación vial en torno al uso de dispositivos de seguridad básicos pero vitales.

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