España cuenta con uno de los parques móviles más envejecidos de Europa, con más de 14 años de antigüedad. Esta realidad tiene un impacto directo en ámbitos clave como la descarbonización, la seguridad vial y la competitividad económica e industrial.
En un contexto marcado por la transición energética, la transformación tecnológica y la creciente exigencia regulatoria, la modernización del parque automovilístico se presenta como una oportunidad estratégica para acelerar la reducción de emisiones, incorporar tecnologías más seguras y eficientes y reforzar la resiliencia del sector de la movilidad y el transporte.
