El parque móvil español está muy envejecido. Este es un hecho objetivo que se comprueba en el Registro Nacional de Vehículos de la DGT: de los más de 37 millones de vehículos en España en 2025, alrededor de 29 millones tenía más de 9 años, y la antigüedad media se situaba en 14,6 años.
Pero el problema no es sólo que los conductores españoles alarguen la vida útil de sus coches como si fuera un chicle, sino que, además, el auge del mercado de ocasión ha provocado que se importen vehículos de segunda mano, que en algunas ocasiones ya hace tiempo que cumplieron la decena de años.
La mayoría de estas matriculaciones se corresponde con importaciones desde países del Espacio Económico Europeo (EEE), lo que supone que tendrán una matrícula nueva cuando circulen por las vías españolas: “Cuando se importa desde el EEE un vehículo con varios años de antigüedad, su entrada en el Registro Nacional de Vehículos computa como una nueva matriculación, pero la vida útil del mismo es evidentemente menor, explica Coral Sevillano, subdirectora adjunta de Vehículos de la DGT.



